El sábado 14 de enero de 2012, el Profesor Schäfers, en colaboración con el Dr. Porras, ha realizado su primera operación en el Hospital Xanit de Málaga,  con el Dr. Cabrera como cardiólogo en quirófano. Ha sido a un paciente de 39 años, previamente operado de aneurisma de aorta, al que le había crecido la parte que no se cambió en la primera operación (la salida del corazón), lo que había provocado que la válvula aórtica no cerrara (tenía una insuficiencia aórtica). La intervención duró menos de tres horas y media, y en ella se sustituyó el tubo antiguo y la aorta dilatada por un nuevo tubo que se “cosió” a la válvula del paciente. Mediante un preciso procedimiento de modificación de la estructura de la válvula, se consiguió que ésta cerrara de nuevo correctamente. Finalmente se implantaron las arterias coronarias al nuevo tubo, para darle riego al corazón. El resultado de la compleja operación (llamada operación de Yacoub) ha sido excelente, y es posiblemente la primera vez que se realiza en nuestro país a un paciente previamente operado.

Hace tres años, los nuevos propietarios del Hospital Xanit Internacional de Málaga, nos ofrecieron la posibilidad de desarrollar la cirugía cardiaca más avanzada del mundo en su hospital. Y aceptamos con dos condiciones que consideramos imprescindibles: La primera, era configurar una Unidad del Corazón que integrara TODAS las áreas de diagnóstico y tratamiento en un único grupo de profesionales del mayor nivel posible, en la que tuviera gran protagonismo la investigación, para permitirnos seguir siendo también en el futuro el centro de élite del que partíamos. La segunda condición era buscar, como objetivo inicial, ser un Centro de referencia mundial en Cardiología y Cirugía Cardiaca, para con ello atraer a pacientes de todo el mundo y conseguir el volumen necesario para incrementar de forma incesante la calidad pretendida.

Se aceptaron sin límites ambas condiciones, y formamos el Instituto Cardio-Tecnológico Andaluz, la única unidad integrada de cardiología y cirugía cardiaca de la medicina privada en España y una de las pocas del mundo. El director clínico, Dr. Gómez Doblas, coordina las cuatro unidades del instituto: Cardiología Clínica (Dr. Cabrera), Hemodinámica y Cardiología Intervencionista (Dr. Hernández), Electrofisiología y Tratamiento de Arritmias (Dr. Alzueta), y Cirugía Cardiaca (Dr. Such). Todos los casos son discutidos en sesiones por los expertos de cada Unidad, para ser estudiados y tratados de la forma más eficaz y avanzada que hoy permite la ciencia cardiológica, y con un criterio uniforme consensuado por todos. Esta integración nos ha permitido establecer unidades monográficas como la de Marfan, Prevención de Muerte Súbita del Deportista, Unidad de Aorta y Unidad de Cardiopatías Familiares, en las que participamos diferentes especialistas para dar respuestas y tratamientos avanzados a estos problemas.

El objetivo de ser referencia mundial, empieza a ser una realidad en estos escasos tres años de andadura: hemos tratado pacientes de 15 países diferentes, muchos de ellos desplazados expresamente a nuestro centro para ser tratados, y la proporción de pacientes extranjeros aumenta sin cesar. La incorporación del Profesor Schäfers (recientemente nombrado “Visiting Professor” de la Universidad de Málaga), a nuestra Unidad de Cirugía, refuerza aún más nuestra vocación de Instituto Global. Estamos integrados en la Universidad de Málaga, en el Campus de Excelencia de Andalucía Tech, y tenemos en marcha el convenio de colaboración con la Universidad de Saarland, Alemania, en el que Xanit Internacional será el nexo de unión en Docencia e Investigación entre las Universidades de Sevilla, Málaga y Saarland, especialmente para el estudio de la Válvula Aórtica Bicúspide, de la que nuestro “Grupo de Málaga” y el “Prof. Schäfers” son líderes mundiales.

En el año 2011, hemos realizado los primeros implantes de prótesis aórtica con catéter (en dos de los casos a pacientes de USA y Suecia), y gran número de reparaciones quirúrgicas de válvulas mitral y aórtica. En los próximos días comenzaremos los primeros tratamientos mediante catéter de la Fibrilación Auricular. Y también en Enero ha comenzado la nueva Unidad de Rehabilitación Cardiaca que permitirá una recuperación más rápida, segura y efectiva a todos los pacientes con eventos cardiacos, con la posibilidad de control a largo plazo de los factores de riesgo cardiológico para evitar futuras recaídas.

Los próximos objetivos están en marcha: auditorías externas para acreditación de calidad (especialmente la prestigiosa Joint Commission) y el gran Simposio que se celebrará en Fuengirola en el mes de Marzo: “MÁLAGA VALVE 2012” al que aportarán sus conocimientos los mejores especialistas europeos y americanos.

Nuestro futuro está empezando ahora. Tenemos el potencial de los mejores. Hemos abandonado nuestro individualismo tradicional para trabajar en equipo. El prestigio de cada integrante del Instituto se ha sumado para crear una Unidad Cardiológica que puede estar entre las mejores del mundo. Y estamos en uno de los Hospitales tecnológicamente más avanzados del mundo, Xanit Internacional, en una región tan privilegiada en el clima como Málaga y su costa, en este país, España, cuya medicina ha conseguido el prestigio internacional de nuestro Sistema Público de Salud. Estamos en condiciones de ofrecer al resto del mundo, en magníficos Hospitales Privados, la excelencia en sanidad de la que disfrutamos desde hace años los españoles, consolidando con ello nuestra vocación de ser un “País de Servicios”, añadiendo el más valorado y con mayor valor añadido: LOS SERVICIOS SANITARIOS.

CURRICULUM VITAE

Prof. Hans-Joachim Schäfers

La mayoría de las historias, impactan por lo sorprendentes que resultan. Pero algunas, sorprenden por su sencillez. Lo que ha llevado al Profesor Schäfers a integrarse en nuestra Unidad del Corazón del Hospital Xanit Internacional de Málaga, es un claro ejemplo del segundo grupo: la sencillez.
Desde hace más de 20 años, un grupo de biólogos, encabezados por el Profesor Sans-Comas, investiga circulación coronaria en distintos animales. Al llegar a los mamíferos, observa anomalías extrañas en las válvulas aórticas, que le hacen contactar con su amigo, y cirujano cardiovascular, Dr. Arqué. Yo me integré en el grupo más tarde, a través de mi relación profesional con José María Arqué, que ya había detectado que las anomalías coronarias de los hámsters se asociaban a algo mucho más frecuente en los humanos: la válvula aórtica bicúspide que es la malformación congénita más frecuente, ya que la padecen el 2% de las personas (20.000 cada millón de habitantes, unas 80.000 personas en España), y representa la causa mas frecuente de rotura de la aorta en la población. Se creó, a través de cruces sucesivos, una cepa, única en el mundo, de Hamsters con válvula aórtica bicúspide, que ha permitido la investigación sobre el origen embriológico de la anomalía, que continúa actualmente con estudios proteómicos y genéticos además de genéticos y embriológicos.
El profesor Schäfers es el líder mundial en la reparación de la válvula aórtica bicúspide. En su búsqueda de nuevas técnicas para los pacientes, encontró nuestros trabajos publicados, y contactó con nosotros, los cirujanos, para buscar campos de colaboración: él tenía el mayor número de pacientes con válvulas bicúspides del mundo y nosotros la mayor experiencia en investigación básica sobre el tema. La investigación nos acercó, y nosotros conseguimos mejorar nuestras técnicas en un campo tan pionero como la reparación valvular aórtica y la reparación valvular asociada a aneurismas de aorta.
La relación personal se hizo más estrecha, y una noche de octubre, hablando de proyectos en una terraza frente al mar en Málaga, le propusimos su integración como cirujano a nuestro Instituto Cardiológico, acudiendo periódicamente al Hospital Xanit para intervenir pacientes seleccionados (y a sus propios pacientes si decidían intervenirse en nuestro Hospital). Su respuesta fue positiva y nos pusimos a trabajar en la nueva dimensión en la que se emplazaba nuestro grupo. Hoy, su incorporación es ya un hecho.
El Profesor Schäfers es el cirujano que más válvulas aórticas ha reparado del mundo. También el que más operaciones de reparación valvular con aneurisma de aorta ha realizado en el mundo con la técnica de Yacoub. Es el cirujano que más operaciones ha realizado personalmente de hipertensión pulmonar, siendo centro de referencia de Alemania en esta cirugía. Ha descrito y realizado una técnica novedosa que permite reparar las válvulas mitrales isquémicas de forma definitiva (con las técnicas anteriores se reproducía el problema con el tiempo). Y tiene más experiencia que ningún cirujano español en técnicas que aquí realizamos con poca frecuencia, como los aneurismas tóraco-abdominales, la Operación de Ross (especialmente en niños y jóvenes con cardiopatías congénitas) o cirugías de aneurismas torácicos. Su currículo describe a uno de los líderes mundiales en cirugía cardiaca y a un pionero que sigue realizando intervenciones fruto de su propia investigación.
Estamos orgullosos de nuestra colaboración en investigación durante los últimos años (actualmente el Profesor Schäfers es “Visiting Professor” de la Universidad de Málaga). Ahora empezamos una nueva etapa para que nuestro Instituto Cardiotecnologico del Hospital Xanit Internacional sea el Centro Europeo de Referencia para enfermedades del corazón.

CURRICULUM VITAE

Prof. Hans-Joachim Schäfers

  1. Le cuento mi historia:
  2. Hombre 65 años de edad. Operado de estenosis válvula aórtica en el 1992. Se coloco válvula metálica Sant Jude, hasta ahora asintomático. En tratamiento con sintron y un solo antihipertensivo (telmisartan 80mg al día), durante todos estos años. Ahora en estudio por hipertensión no controlada pese a los antihipertensivos se diagnostica de dilatación aórtica ascendente .Dilatación patológica. Actualmente con clínica de isquemia mesentérica. Se confirma estenosis de arteria mesentérica, así mismo estenosis arterias renales. Se intento dilatación y colocación de Sten con fracaso dado el deterioro de los vasos Actualmente se oferta cirugía abierta., en primer lugar realizar intervención de las arterias mesentéricas y renales, y un segunda intervención de la dilatación de la aórtica ascendente Cual sería su opción y riesgo de ambas intervención? Gracias.
  3. Hola,
  4. Su caso es muy ilustrativo  de uno de los principales problemas que estamos discutiendo cardiólogos y cirujanos en este momento: como tratar los problemas de la válvula aórtica en personas “jóvenes” (entre 40 y 60 años). Usted se operó en el año 1992, y por tanto tenía 46 años. Aunque no tengo más datos que los que menciona, su válvula aórtica debería ser bicúspide (90% de posibilidades), y su aorta estaría ya algo dilatada, aunque no de forma importante (no existía riesgo de rotura).
  5. Evidentemente se hizo lo que se debía con los conocimientos de hace 19 años: sustitución de la válvula por una prótesis mecánica. Pero ahora sabemos que la aorta de los paciente con válvula bicúspide tiende a seguir creciendo hasta alcanzar una “dilatación patológica” (la que tiene riesgo de rotura), y eso implica tener que volver a operar para cambiar al menos la aorta, y posiblemente la prótesis por una nueva (¿biológica?) que incluyera el tubo para sustituir a la aorta.
  6. ¿Que hemos aprendido en estos años) En primer lugar, que cuando decimos que es mejor una prótesis mecánica para no tenerse que operar más, nos referimos únicamente a la resistencia de la estructura de la prótesis; las condiciones del paciente o la evolución de la enfermedad pueden hacer necesario una nueva intervención, y esto es especialmente importante cuando la decisión de tomar sintrom toda la vida se basa únicamente en evitar esa reintervención.
  7. La segunda enseñanza es que las aortas que se encuentran ligeramente dilatadas cuando operamos la válvula aórtica, tienen muchas posibilidades de seguir creciendo año a año. Las “guías clínicas” son las normas que los mejores especialistas elaboran cada año para aconsejar a los demás qué hacer en cada caso. Hace unos días, discrepaba con uno de estos especialistas por el tamaño que han considerado para tener que cambiar la aorta cuando se opera para cambiar la válvula. Parece que solo han tenido en cuenta el riesgo de que la aorta se rompa total o parcialmente (disección). Pero hay un factor que hasta ahora no se ha planteado: el riesgo de cambiar la aorta cuando el paciente ya está operado previamente. Hace 2 años, presentamos nuestros resultados con esta cirugía: cambiar la válvula y la aorta ascendente tiene una mortalidad mínima (solo hemos perdido a un paciente, como consecuencia de una infección). Sin embargo, la mortalidad de cambiar la aorta en un paciente previamente operado de la válvula multiplica este riesgo por cinco. Por ello, creo que hay que cambiar la aorta cuando tenga un tamaño de al menos 45 mm en el momento de operar la válvula, ya que a veces reoperamos pacientes solo 10 años más tarde de la primera operación, con la aorta ya dilatada y con el riesgo comentado. Las guías siguen hablando de cambiar la aorta cuando tiene 50-55 mm, y de ahí mi desacuerdo.
  8. En su caso, sin conocer cuanto mide su aorta en este momento, no creo que estuviera dilatada hace 19 años, por lo que parece evidente que hoy hubiéramos hecho lo mismo que le hicieron en su día.
  9. ¿Qué hemos cambiado 19 años después? REPARAR la válvula en lugar de poner una prótesis. Esto hubiera evitado la anticoagulación con Sintrom durante estos años y haría más sencilla la nueva operación (como he dicho antes, hace 19 años nadie sabía reparar las válvulas aórticas). Y también hemos aprendido a vigilar y tratar las dilataciones de la aorta para frenarlas e incluso impedir que siga creciendo.
  10. Tenemos una base de datos de pacientes con aortas ligeramente dilatadas. Además de revisarlos periódicamente, llevamos años instaurando distintos tratamientos y comprobando su efecto sobre la aorta.
  11. Tenemos una segunda base de datos con familiares de los pacientes de aorta dilatada en los que sospechamos que podrían presentar el problema en el futuro. Intentamos descubrir algún “marcador” que nos avise de que su aorta está dejando de ser normal.
  12. Estas bases de datos son las que nos permiten la investigación clínica sobre el tema, que completamos con el laboratorio (proteómica y genómica) y los modelos animales.
  13. Lo importante es promover centros de referencias que acumulen la mayor experiencia posible en este problema. Solo así conseguiremos los mejores resultados. Desgraciadamente, es excepcional que un centro de cirugía cardiaca envíe un paciente a otro con mayor experiencia en cualquier problema. Pero tampoco las autoridades facilitan los medios a aquellos hospitales a los que acuden pacientes “que no le corresponden” geográficamente, por lo que hacer las cosas bien, puede suponer un problema para el Servicio de Cirugía Cardiaca y para el Hospital donde se encuentra.

Acabamos de conocer la resolución de la Junta de Andalucía por la que se declara PROYECTO DE EXCELENCIA al estudio sobre las válvulas aórticas que desde hace años venimos realizando los grupos de la Facultad de Biológicas de la Universidad de Málaga y de la Unidad del Corazón del Hospital Clínico Universitario de esta ciudad. Ello conlleva una importante asignación económica que permitirá la contratación de nuevos investigadores y la ampliación de los estudios hacia los campos de la PROTEÓMICA y la GENÉTICA.

Los estudios sobre la válvula aórtica en nuestro grupo se remontan a más de 20 años atrás, cuando se observó que un grupo de hamster presentaban una malformación en dicha válvula aórtica de características similares a las encontradas en la especie humana: la VÁLVULA BICÚSPIDE.

La válvula aórtica está formada por tres velos (tricúspide), que hacen de “compuertas” justo a la salida del corazón hacia la aorta, permitiendo que la sangre salga sin obstáculo, para cerrarse cuando el corazón se llena, evitando que la sangre de la aorta entre de nuevo en él. Pero a veces, esta válvula solo tiene 2 velos en lugar de los 3 habituales, por lo que se denomina BICÚSPIDE, y representan el problema cardiaco más frecuente y la principal causa de muerte cardiaca de origen congénita en la población, afectando a un 2% de los nacimientos (20.000 personas por cada millon de habitantes).

Durante muchos años, estas válvulas bicúspide funcionan adecuadamente, por lo que la mayoría de los que la tienen ignoran su presencia. Pero con los años, tienden a presentar 2 graves problemas: la degeneración de la válvula, que obliga a cambiarla o repararla, y la dilatación de la aorta que rodea a la válvula, produciendo aneurismas o roturas que sin tratamiento precoz pueden causar serios problemas e incluso la muerte.

Nuestros estudios nos han permitido avanzar enormemente en el conocimiento de cómo se forma la malformación y cómo se hereda de padres a hijos, con lo que estamos en condiciones de diagnosticar a muchísimos portadores que desconocían poseer una válvula aórtica bicúspide. Además, desde hace 4 o 5 años podemos tratar a estos pacientes para “evitar o retrasar” la dilatación y el riesgo de rotura de la aorta, haciendo prevención de muertes súbitas. Y muchas de las válvulas bicúspides sabemos repararlas cuando se diagnostican a tiempo, evitando la cirugía para implantar prótesis artificiales. Por ello, el diagnóstico precoz se ha convertido en un objetivo prioritario de nuestra UNIDAD DEL CORAZÓN, diagnóstico que en este momento sólo puede realizarse mediante ECOCARDIOGRAMA. La nueva ayuda concedida al grupo de investigación nos servirá para buscar PROTEINAS y GENES que permitan en el plazo más breve posible, realizar estos diagnósticos mediante simples análisis de sangre, con lo que ese enorme número de portadores de válvulas bicúspides queden controlados desde su infancia, con lo que podremos prevenir las complicaciones y evitar graves problemas cardiacos.

El síndrome de Marfan es una enfermedad hereditaria en la que varios genes (la mayoría conocidos) presentan mutaciones que son la causa de los problemas. Los genes son como el “libro de instrucciones” de los tejido que forman nuestro organismo. Si le “faltan paginas” a este libro, algunas proteinas no pueden fabricarse, y los tejidos presentan un “defecto de fábrica” que en función a su importancia pueden provocar distintos grados de problemas. En el caso del síndrome de Marfan, la mutación impide que se fabriquen unas proteinas llamadas fibrilinas, cuya misión aún no conocemos por completo, pero que producen los trastornos de estos pacientes que se resumen en problemas cardiovasculares (aneurismas y disección de aorta), problemas oculares (luxación del cristalino) y problemas articulares (ligamentos elásticos pero sin consistencia). Además, en muchos casos, producen un aspecto externo que los hace reconocibles como personas altas, delgadas, con manos y pies muy grandes y forma de la cabeza alargada.

La supervivencia de estos pacientes está determinada principalmente por la severidad de la afectación cardiovascular. La patología aórtica es la causa más frecuente de muerte. Por otro lado, la afectación ocular puede ocasionar complicaciones muy graves que conllevan incluso la ceguera, por lo que la monitorización oftalmológica es necesaria para mejorar la agudeza visual y prevenir complicaciones.

Aunque con menor impacto en la supervivencia, pero muy importante para la calidad de vida, frecuentemente los afectados presentan problemas traumatológicos derivados de su laxitud ligamentosa, incluyendo escoliosis, luxaciones articulares, etc. Además, los afectados por esta enfermedad demandan consejo genético sin que encuentren una respuesta adecuada en el momento actual.

La Unidad de Marfan (Canalmarfan.org) del Instituto Cardio-Tecnológico Andaluz (ICTA) localizada en el Hospital Xanit Internacional de Benalmádena, Málaga, pretende sobre todo incidir en el diagnóstico de los problemas y en la prevención de las complicaciones, especialmente las que pueden comprometer la supervivencia de estos pacientes, en estrecha colaboración con el grupo de investigación de la aorta de la Facultad de Biología de la Universidad de Málaga cuyos trabajos permiten iniciar nuevas vías de tratamiento.

Diagnosticar cualquier aneurisma en sus fases iniciales permite actuar antes de que exista el riesgo de ruptura (muchas veces fatal). Pero la mayor novedad, y posiblemente la aportación más novedosa, es la posibilidad de iniciar tratamientos precoces que detengan o ralenticen el crecimiento de estos aneurisms, evitando o retrasando intervenciones importantes.

La experiencia conseguida por nuestro grupo en los últimos años, ha hecho posible la implantación de la UNIDAD DE MARFAN en este centro de alta tecnología que permite un acceso inmediato de los pacientes a los profesionales, así como la realización inmediata de las exploraciones necesarias, incluidos los test genéticos para el diagnóstico, y el consejo genético tan importante en problemas hereditarios familiares.


Un aneurisma de aorta es una dilatación que si crece sin control, termina por romperse provocando la muerte en la mayoría de los casos. Cuando el aneurisma se presenta en la aorta ascendente (en la salida del corazón), la dilatación incluye la válvula aórtica, esa compuerta que hace que la sangre salga sin dificultad del corazón, pero que no pueda volver a entrar en él. Cuando la válvula se dilata arrastrada por el aneurisma, los velos (las compuertas) se separan uno del otro y dejan de funcionar, provocando una insuficiencia aórtica, y parte de la sangre que ha salido, vuelve de nuevo al corazón provocando una sobrecarga que lo dilata y le hce perder fuerza hasta provocar una insuficiencia cardiaca.

Lo habitual en esos casos es cambiar la aorta que tiene el aneurisma y la válvula afectada, implantando un tubo sintético con una válvula mecánica (operación de Bentall o de Bono-Bentall), con unos resultados excelentes, pero con las consecuencias de llevar una válvula artificial que precisa de tomar de por vida anticoagulantes (el sintrom), con todos los riesgos e inconvenientes que supone. . Pero desde hace 5 años, hemos estado desarrollando una operación alternativa, descrita inicialmente por el doctor Tyron David, consistente en realizar la misma operación de Bentall, pero conservando la válvula del paciente mediante una reparación que la convierte de nuevo en eficaz, desapareciendo la insuficiencia.

En estos años, hemos depurado la técnica hasta conseguir resultados tan buenos como con el Bentall, pero con las importantes ventajas para la calidad de vida (y para la supervivencia) que supone tener la propia válvula en lugar de una artificial. Ahora, hemos dado un paso más y hemos realizado esta operación en el Hospital privado  Xanit, en Benalmádena, Málaga, aprovechando la tecnología de la que dicho hospital dispone,  facilitando su realización y sobre todo, la seguridad de los pacientes.

Con esto, se pone oficialmente en marcha la unidad de aorta de dicho Hospital, que unido a la sección de genética cardiovascular, permitirá un tratamiento integral de estas enfermedades, casi en su totalidad de origen genético, en coordinación con la unidad de “Sindrome de Marfan” destinada a evitar las muertes súbitas de los jóvenes que la padecen sin saberlo.

El siguiente paso será la creación de una unidad específica de PREVENCIÓN DE LA MUERTE SÚBITA DEL DEPORTISTA, formada por la colaboración de las unidades de cardiología clínica, arritmias, hemodinámica y cirugía cardiaca que componen el área del corazón del Hospital de Xanit, y que entrará en funcionamiento en los primeros meses del próximo año.

Los medios tecnológicos disponibles en el Hospital de Xanit y el trabajo sin limitación de tiempo ni de presión asistencial inherente a la sanidad privada, nos permiten desarrollar lineas de vanguardia que nuestra sociedad demanda cada día más, al no recibir respuestas adecuadas a la muerte inexplicada de deportistas jóvenes (a veces niños), sabiendo que unidades especializadas en muerte súbita podrían evitarlas en muchos casos.

El camino está abierto. Hay un equipo funcionando detras de estos logros.

ANEURISMA es la dilatación exagerada de un vaso sanguíneo, especialmente las arterias, aunque a veces puede referirse a venas. Pero los que realmente tienen importancia en medicina son los aneurismas arteriales. Los aneurismas de aorta son los que más repercusión tienen sobre la salud, por ser los mas frecuentes y los que ponen en riesgo nuestra vida, ya que una de sus características más destacadas es la de crecer sin dar ningún síntoma ni señal de su existencia: muchas veces el primer aviso es su ruptura, lo que con frecuencia es demasiado tarde.

Básicamente, un aneurisma se produce por el debilitamiento de una parte de la pared de la aorta (o de otra arteria) que hace que esa zona comience a dilatarse a causa de la presión de la sangre, creciendo su diámetro con respecto al resto de la aorta, lo que debilita aún más la pared que sigue y sigue dilatándose y debilitándose. Este proceso terminaría inevitablemente con la ruptura del aneurisma y la salida masiva de la sangre fuera de aorta. Podría compararse con un globo de goma en el que insufláramos aire continuamente: crecería más y más a la vez que se hace más delgada la goma hasta que inevitablemente se explota.

La causa última por lo que se producen es aún desconocida. Sabemos que dos de los factores de riesgo habituales para tener problemas circulatorios (colesterol y diabetes), no influyen en su desarrollo, pero sin embargo se asocian fuertemente al consumo de tabaco, pero en lo que cada día hay más evidencias es que el factor genético y hereditario juega un papel fundamental. De hecho, se han descubierto genes responsables en un 25% de ellos; pero quedan aún por descubrir los genes implicados en el 75% restante.

Hoy sabemos con bastante exactitud los tamaños que un aneurisma puede alcanzar sin gran riesgo de ruptura: oscila entre los 40-45 mm en la aorta a la salida del corazón cuando se asocia a determinadas enfermedades, y los 55-60 mm en la aorta descendente torácica. Por debajo de estos tamaños, el riego disminuye enormemente.

Ha habido recientemente grandes progresos en el conocimiento de cómo se desarrollan y crecen: el proceso lo desencadena la alteración genética que provoca la dilatación inicial. La pared de la aorta afectada, comienza entonces a producir una “enzima” llamada “Metil-Metalo-Proteinasa-9” oMMP-9”, que tiene la propiedad de destruir las proteínas de la  propia pared aórtica, lo que aumenta la dilatación y la secreción de mayor cantidad de enzima, en un círculo que es la causa de su constante crecimiento.

Hasta ahora, cuando diagnosticábamos un aneurisma, si su diámetro no obligaba a intervenirlo,  teníamos que conformarnos con recomendar dejar el tabaco, y comprobar su evolución periódicamente para poder eliminarlo cuando alcanzaba un tamaño peligroso. No había ningún tratamiento que detuviera el crecimiento progresivo. Pero desde hace unos años, se han encontrado algunas sustancias que tienen la capacidad de anular los efectos de la enzima “MMP-9”, evitando sus efectos, lo que ralentiza la dilatación progresiva. Los ensayos practicados han demostrado que la progresión del diámetro disminuye hasta cinco veces, lo que implica, que si los aneurismas se diagnostican a tiempo y se tratan adecuadamente, muchos pacientes no necesitarán ser intervenidos en su vida.

El principal inhibidor de la “MMP-9” en un agente hipotensor del grupo de los “Antagonistas de los Receptores de la Angiotensina 2” o “ARA-2” que ya han demostrado la eficacia esperada en nuestros propios pacientes.

Un segundo agente inhibidor de la enzima, es un antibiótico llamado Doxiciclina. Su uso se realiza aún de modo experimental, ya que no se conocen sus efectos secundarios cuando se administra a largo plazo. Sabemos que con frecuencia su uso se asocia a fotosensibilidad e intolerancia al sol. Lo estamos prescribiendo a pacientes de “alto riesgo” y bajo estricto control y los resultados son esperanzadores.

Se siguen investigando nuevos productos que actúen de forma similar, y algunos podremos utilizarlos en un futuro próximo. Como curiosidad, destaca la “Curcumina”, principio activo extraído del “curry amarillo”. El objetivo es detener cuanto antes el crecimiento, para evitar que su tamaño alcance los límites peligrosos.

De momento, es indispensable un diagnóstico precoz de la presencia de cualquier aneurisma, basándose sobre todo en los antecedentes familiares, y si es posible, en estudios genéticos, para poder vigilar su crecimiento e instaurar cuanto antes un tratamiento que los mantenga en tamaños que no supongan un riesgo de rotura.