SINTROM, ALIMENTACIÓN Y NUEVAS INTERVENCIONES: IMPORTANCIA DEL CONTROL

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La importancia de los controles de sintróm en los pacientes portadores de válvulas cardiacas artificiales (prótesis), ha sido muchas veces subestimada. Se han cumplido 50 años desde los primeros implantes de válvulas mecánicas, que precisan de la anticoagulación para evitar la formación de coágulos y trombos y por lo tanto, para permitir que las prótesis sigan funcionando.

La sangre tiene la propiedad de permanecer líquida mentras se encuentra dentro del aparato circulatorio (corazón, arterias y venas), pero se vuelve “sólida” (se coagula) cuando “detecta” que ha salido de su sitio. Esta propiedad nos ha salvado la vida a lo largo de la evolución (la hemorragia ha sido la segunda causa de muerte en la historia de la humanidad, por detrás del hambre, que ha sido la primera y más importante de todas). Por eso, cuando se produce una herida y la sangre sale de la circulación, se coagula en pocos minutos, evitando su pérdida continuada. El problema es que las válvulas cardiacas mecánicas se encuentran “dentro” de la circulación, y la sangre, al pasar por ellas, interpreta durante unos instantes que no está “en su sitio” e inicia el proceso de la coagulación. Como el paso a través de la válvula es muy rápido, no hay tiempo para la formación del coágulo. Pero las prótesis mecánicas no son tan perfectas como nuestras válvulas, y dejan “rincones” en los que se “detiene” una parte muy pequeña de la sangre, que sí que puede coagularse y “pegarse” a la prótesis formando un “trombo sanguíneo”, microscópico al principio, pero que tiende a crecer poco a poco de forma continua. Esto tiene dos efectos muy peligrosos: La embolia y la trombosis de la prótesis.

EMBOLIA: Cuando el trombo alcanza un cierto tamaño, la fuerza de la corriente de sangre puede arrastrarlo, sacándolo del corazón. Se convierte así en un pequeño (o no tan pequeño) “tapón” que circula por las arterias hasta llegar a una más pequeña que el coágulo. Al no poder pasar por ella, termina su viaje, pero “cierra” el paso de sangre a traves de la arteria “taponada”. Es lo que llamamos “embolia” (embolo es la parte móvil de una jeringa, la que cierra e impulsa la salida del líquido). Solo la suerte de esta “ruleta rusa” decide donde estará la arteria obstruida por el coágulo convertido en émbolo. Si sale por la aorta, puede salir por las arterias de los brazos y la cabeza, que son las primeras en salir. Si su dirección es el cerebro, tendremos un déficit de riego cerebral con consecuencias que vendrán determinadas por la zona del cerebro afectada y por el tamaño de la arteria obstruida, en un nuevo y siniestro juego de azar. Pero nuestro coágulo puede pasar de largo y seguir su viaje por la aorta hasta detenerse en una arteria del hígado, intestino, riñon o cualquier otro órgano abdominal. Pero si “ha decidido” no desviarse en las ramas, terminará obstruyendo una arteria de la pierna, y una vez más en función del azar y de su tamaño, pasará desapercibido o producirá una falta grave de riego (embolia en la pierna) que exigirá en ocasiones una intervención urgente para salvar la pierna extrayendo el coágulo.

TROMBOSIS DE PRÓTESIS: Es el segundo gran problema. El coágulo que ha ido creciendo progresivamente junto a la prótesis va cerrando poco a poco el orificio por el que pasa la sangre, provocando una obstrucción llamada “estenosis”. En un momento determinado, este crecimiento alcanza a las partes móviles de la prótesis, las que se abren y cierran en cada latido. Cuando esto ocurre, la válvula queda inutilizada. Al no abrir bien, no deja pasar la sangre. Al no cerrar, parte de la sangre que ha conseguido pasar “vuelve hacia atrás” provocando lo que llamamos “insuficiencia”. La situación es tan dramática que muchas veces compromete gravemente la vida del paciente que sufre esta complicación, obligando a intervenciones de emergencia para solucionar el problema.

El Sintrom (tambien llamado cumarina, cumarin, dicumarínicos, cumarol, warfarina, etc.) es un medicamento que se administra por vía oral, se absorbe por vía digestiva y se incorpora a la sangre, donde actua sobre la coagulación retrasando la formación del coágulo de sangre. Este retraso es el que permite que la sangre no tenga tiempo de coagularse ni siquiera cuando se encuentra “estancada” tocando a la prótesis que considera “un cuerpo extraño”.

Esto es lo que hace “indispensable” mantener permanentemente un nivel de anticoagulación adecuado  cuando se es portador de una prótesis valvular cardiaca de tipo mecánico (mal llamado metálico, ya que no hay metal en su composición). Este nivel es distinto en función la prótesis, ya que la velocidad a la que pasa la sangre es diferente y decreciente en las válvulas aórtica, mitral y tricúspide. Como la sangre va más despacio y tiene “más tiempo” para iniciar la formación del coágulo en la válvula tricúspide, el retraso que tenemos que provocar en la coagulación debe ser mayor, y por tanto debemos tomar más sintrom (lo que también implica más riesgo de sangrados indeseables). En la válvula aórtica la velocidad de paso de la sangre es máxima, y por ello necesitamos menos nivel de anticoagulación.

Cada día hay mayores evidencias de la mayor eficacia del “autocontrol” o “control domiciliario” del Sintrom. Los pacientes aprenden a conocer sus variaciones personales, a relacionarlas con su hábitos intestinales, su alimentación, toma de medicamentos, etc., consiguiendo modificar las dosis con la frecuencia necesaria para mantener el nivel de anticoagulación recomendado para su tipo de prótesis. Permite una libertad total en la alimentación, ya que pueden actuar en función de sus cambios, así como prevenir los trastornos ocasionados por medicamentos o problemas digestivos como diarreas, que impiden una absorción eficaz del sintrom y una disminución de su efecto.

En otro “post” hablaré de la sustitución del Sintrom cuando tienen que ser sometidos a cualquier otra intervención los pacientes anticoagulados. Pero quiero señalar aquí que LA HEPARINA PINCHADA EN EL ABDOMEN, la heparina de bajo peso molecular, no ha demostrado su seguridad sustituyendo al Sintrom cuando se lleva una prótesis, por lo que en caso de tener que suspenderlo, deberá sustituirse SIEMPRE por HEPARINA INTRAVENOSA, la heparina sódica. Un paciente de 30 años se encuentra en este momento estado crítico por esta causa, y ha sido en última instancia lo que me ha inducido a escribir este “post”.

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