ANEURISMA es la dilatación exagerada de un vaso sanguíneo, especialmente las arterias, aunque a veces puede referirse a venas. Pero los que realmente tienen importancia en medicina son los aneurismas arteriales. Los aneurismas de aorta son los que más repercusión tienen sobre la salud, por ser los mas frecuentes y los que ponen en riesgo nuestra vida, ya que una de sus características más destacadas es la de crecer sin dar ningún síntoma ni señal de su existencia: muchas veces el primer aviso es su ruptura, lo que con frecuencia es demasiado tarde.

Básicamente, un aneurisma se produce por el debilitamiento de una parte de la pared de la aorta (o de otra arteria) que hace que esa zona comience a dilatarse a causa de la presión de la sangre, creciendo su diámetro con respecto al resto de la aorta, lo que debilita aún más la pared que sigue y sigue dilatándose y debilitándose. Este proceso terminaría inevitablemente con la ruptura del aneurisma y la salida masiva de la sangre fuera de aorta. Podría compararse con un globo de goma en el que insufláramos aire continuamente: crecería más y más a la vez que se hace más delgada la goma hasta que inevitablemente se explota.

La causa última por lo que se producen es aún desconocida. Sabemos que dos de los factores de riesgo habituales para tener problemas circulatorios (colesterol y diabetes), no influyen en su desarrollo, pero sin embargo se asocian fuertemente al consumo de tabaco, pero en lo que cada día hay más evidencias es que el factor genético y hereditario juega un papel fundamental. De hecho, se han descubierto genes responsables en un 25% de ellos; pero quedan aún por descubrir los genes implicados en el 75% restante.

Hoy sabemos con bastante exactitud los tamaños que un aneurisma puede alcanzar sin gran riesgo de ruptura: oscila entre los 40-45 mm en la aorta a la salida del corazón cuando se asocia a determinadas enfermedades, y los 55-60 mm en la aorta descendente torácica. Por debajo de estos tamaños, el riego disminuye enormemente.

Ha habido recientemente grandes progresos en el conocimiento de cómo se desarrollan y crecen: el proceso lo desencadena la alteración genética que provoca la dilatación inicial. La pared de la aorta afectada, comienza entonces a producir una “enzima” llamada “Metil-Metalo-Proteinasa-9” oMMP-9”, que tiene la propiedad de destruir las proteínas de la  propia pared aórtica, lo que aumenta la dilatación y la secreción de mayor cantidad de enzima, en un círculo que es la causa de su constante crecimiento.

Hasta ahora, cuando diagnosticábamos un aneurisma, si su diámetro no obligaba a intervenirlo,  teníamos que conformarnos con recomendar dejar el tabaco, y comprobar su evolución periódicamente para poder eliminarlo cuando alcanzaba un tamaño peligroso. No había ningún tratamiento que detuviera el crecimiento progresivo. Pero desde hace unos años, se han encontrado algunas sustancias que tienen la capacidad de anular los efectos de la enzima “MMP-9”, evitando sus efectos, lo que ralentiza la dilatación progresiva. Los ensayos practicados han demostrado que la progresión del diámetro disminuye hasta cinco veces, lo que implica, que si los aneurismas se diagnostican a tiempo y se tratan adecuadamente, muchos pacientes no necesitarán ser intervenidos en su vida.

El principal inhibidor de la “MMP-9” en un agente hipotensor del grupo de los “Antagonistas de los Receptores de la Angiotensina 2” o “ARA-2” que ya han demostrado la eficacia esperada en nuestros propios pacientes.

Un segundo agente inhibidor de la enzima, es un antibiótico llamado Doxiciclina. Su uso se realiza aún de modo experimental, ya que no se conocen sus efectos secundarios cuando se administra a largo plazo. Sabemos que con frecuencia su uso se asocia a fotosensibilidad e intolerancia al sol. Lo estamos prescribiendo a pacientes de “alto riesgo” y bajo estricto control y los resultados son esperanzadores.

Se siguen investigando nuevos productos que actúen de forma similar, y algunos podremos utilizarlos en un futuro próximo. Como curiosidad, destaca la “Curcumina”, principio activo extraído del “curry amarillo”. El objetivo es detener cuanto antes el crecimiento, para evitar que su tamaño alcance los límites peligrosos.

De momento, es indispensable un diagnóstico precoz de la presencia de cualquier aneurisma, basándose sobre todo en los antecedentes familiares, y si es posible, en estudios genéticos, para poder vigilar su crecimiento e instaurar cuanto antes un tratamiento que los mantenga en tamaños que no supongan un riesgo de rotura.

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